Este veinticuatro de diciembre no arrancó con natilla, buñuelos y villancicos. Empezó en medio de un conflicto. Fue una víspera de Navidad precedida de una discusión que me apretó botones internos que desencadenaron una avalancha de rabia y tristeza que parecía desproporcionada a la conversación que las desató. Durante el veintitrés, el epicentro de la avalancha fue recogiendo un cúmulo de memorias emocionales estancadas en mi biología que aprovecharon la sinergia para apret