¿Sobrevivir o Vivir Plenamente? Para qué liberar patrones y lealtades invisibles de tu clan
- Paula Buriticá
- hace 18 horas
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Actualizado: hace 17 horas
El clan repite lo que le genera vidas más largas y mayor reproducción, así duela. Así sean vidas que oprimen y asfixian.
En mi clan materno, guardar silencio para no incomodar, tragarse el dolor para que otros no sufrieran y negar los traumas para conservar los vínculos, fueron patrones que se repitieron por generaciones. Abandonar a los hijos para alargar la vida de los niños y soportar padres ausentes era la norma de subsistencia.
En mi clan paterno, por su parte, tener riqueza económica ha estado vinculado a la muerte. En el cumpleaños número ochenta de mi papá, fue la primera vez que estuve con todos mis tíos y tías Buriticá que siguen vivos.
En esa reunión, entre vinos y sobremesas, me enteré que desciendo de un Cacique a quien quemaron en una hoguera por no entregar su oro, y desde allí, varios Buriticá prósperos económicamente han muerto trágicamente. Como si el clan hubiera aprendido que tener mucha riqueza es peligroso y hubiera castigado a quienes la tuvieron para protegernos a los demás.
Pero los clanes quieren evolucionar. Y los míos empezaron a mandar "bombas" más fuertes para exigirnos ver lo que estaba oculto, lo que tenía que transmutarse porque ya no iba acorde con la evolución de sus miembros. Entonces llegaron las enfermedades y las tragedias: asesinatos, cánceres y otras enfermedades terminales, insomnios que no dejan vivir en paz y relaciones fallidas.
De la sobrevivencia al gozo: Reescribiendo el código
La buena noticia es que esos códigos de dolor, una vez son identificados y reconocidos, pueden desprogramarse para instaurar unos nuevos.
Todos los clanes tienen miembros a quienes se les ha dotado de la fuerza interna para transmutar las memorias y reescribir la historia. Y si estás leyendo esto, es muy probable que tú seas esa persona en tu familia.
Hoy, más que nunca en la historia de la humanidad, estamos llamados a liberar esos códigos que nos han mantenido en modo "sobrevivencia". Venimos de generaciones que negaron el placer por el deber, donde el gozo no era valioso sino peligroso. Había tanto miedo a morir y tantos riesgos latentes, que sobrevivir era lo único que instintivamente podíamos permitirnos.
Pero te pregunto: ¿Tú quieres solo sobrevivir, o quieres exprimirle el jugo a la vida?
Cuando el árbol grita (y cuando susurra)
A veces, la vida duele sin razón aparente. Sentimos que algo nos pesa aunque "todo esté bien" afuera. Nos quedamos en relaciones o trabajos que no están alineados con nuestra alma.
Esto sucede porque la información que corre por nuestras venas está cargada de historia. Son emociones estancadas de nuestros ancestros pidiendo ser vistas y honradas.
A veces el grito es rudo: Enfermedades, accidentes o muertes súbitas que nos obligan a voltear a ver las historias ocultas.
A veces el grito es silencioso: Miembros del clan que viven "felices" por fuera, pero guardan una incomodidad profunda por dentro para "proteger" a otros.
Esa fórmula de guardar silencio, te aviso, no funciona. Lo que no liberes y trabajes tú, lo heredarán los que vienen detrás, hasta que alguien lo suficientemente valiente decida hacerse cargo.
Pero no es necesario esperar a la tragedia.
El trabajo transgeneracional busca dar luz a cómo las historias de nuestros ancestros nos afectan en el presente. Cuando nos adentramos voluntaria y lúdicamente a "jugar" con nuestros ancestros, desprogramamos códigos obsoletos y permitimos que el amor fluya hacia nosotros y hacia quienes vienen detrás. Podemos elegir libremente dejar de honrar desde la carga y hacerlo distinto.
Un mensaje canalizado: La verdadera forma de honrar
Cuando los miembros de un clan asumen amorosamente la tarea de transmutar la historia, los dones del clan se liberan.
Al empezar mi estudio transgeneracional, pedí permiso a mis clanes para acceder a su guía. Muchos se manifestaron en sueños, pero un día, meditando y declarando mi apertura a recibir su sabiduría, me dijeron esto:
“Como todas las maravillas de la naturaleza, viniste al mundo a ser. Cuando te olvides de ello y sientas que tienes que hacer algo para valer, vuelve a las montañas.
Siéntate a contemplar una rosa florecida en primavera y observa cómo sus espinas la abrazan y la sostienen; siendo ella brinda su néctar a las abejas, que se encargan luego de producir miel.
Así como las abejas, deja que tu miel alimente a otros sin cuestionarte si es más dulce que la del panal de enfrente.
Camina por la vida con los pies bien hundidos en la tierra. Pero recuerda que tu función no es recorrer el sendero de otros, sino iluminar como un faro para que cada quien encuentre su propia ruta.
Deja que tu hacer sea una melodía que ofrezca paz. Que tu corazón sea la brújula y, cuando te halles pidiendo instrucciones a otros. ¡Detente! Siéntate en silencio y recuerda que todas las posibilidades te habitan.
Nadie que quiera controlar el destino de otro, por buenas que sean sus intenciones, está despierto. Despertar significa rendirse al entendimiento de que nuestro verdadero propósito es experimentar el fluir del agua, el calor del fuego, la caricia del viento y el sostén de la tierra.
El que despierta entiende que es una ínfima pieza en el gran fractal del universo, pero sin su pieza, el rompecabezas no estaría completo.
Cuando observes que encajar en un lugar cuesta, ¡Detente! Las piezas que van juntas casan sin esfuerzo. La música de tu hacer nunca va a ser dolorosa para tus oídos o para otros que estén llamados a bailar contigo.En el momento en que tu melodía se vuelva repetitiva y te aburra, suelta ese instrumento.
El sacrificio no es una virtud, es clavarse una daga en el pecho; y andar desangrada por la vida debilita al único instrumento que tienes para mantenerla.
La mejor forma de honrar a tus ancestros es caminar con la libertad que brinda la consciencia. Sigue con la brújula en mano y los pies bien anclados y nada te hará falta. Te escogimos a ti para que cambies tu mundo. Así nos guiarás a todos.
Te amamos, pequeña, sigue adelante que estamos contigo"
Mi nuevo juego: Honrar mi vida
Desde ese momento, entendí que mi verdadero mandato era caminar la vida con el mayor amor y compasión posible. Que lo mejor que podía hacer para honrarlos a ellos, era honrar mi propia vida. Ese es mi nuevo juego.
Y ese camino de honrar mi vida me ha llevado a darle un giro a mi carrera, a aprender a crear desde un lugar de gozo, a explorar sin culpa todo lo que me genera placer, a soltar relaciones que no están alineadas con mi verdad y a construir unas nuevas donde puedo ser 100% yo.
Esto se siente como una vida más alineada.
¿Me he tenido que incomodar? Sí, mucho y a menudo.
Pero he aprendido a encontrar un disfrute pleno en la incomodidad, en bailar con todos los matices de la vida, en atravesar tormentas emocionales con la misma adrenalina que una vuelta en una montaña rusa (que a veces da vacío, pero sabes que al final siempre se acaba y queda el recuerdo de la diversión).
Tu nombre: La primera pista del mapa
El árbol nos habla de muchas formas. Tu nombre es una de las más potentes.
Por ejemplo, la raíz etimológica de mi nombre, Paula, viene de Paulus (latín), que significa: "pequeña".
Por muchos años interpreté erróneamente esto como "valer menos". Internamente, una vocecita me decía: "¿Quién eres tú para brillar tanto?". Pero gracias al trabajo transgeneracional, entendí que mi mandato adulto no es hacerme pequeña o sumisa, sino tener la humildad de quien sabe que no controla el universo y fluye con él. Es conservar la capacidad de asombro de los niños.
¿Sabes qué carga invisible esconde tu nombre? ¿Te llamas como una abuela que sufrió mucho? ¿Tu nombre significa "dolor", "soledad" o "guerra" sin que lo sepas?
Si quieres empezar a explorar cuáles son esos mandatos ocultos, te invito a jugar con una herramienta que hemos creado con Ivonne Casado para Afrodita Alquímica, uniendo tecnología y consciencia.
Descubre las lealtades y el potencial único que te pertenecen por derecho propio.












