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Las piezas que van juntas casan sin esfuerzo: armando el rompecabezas de mi vida

  • Foto del escritor: Paula Buriticá
    Paula Buriticá
  • 20 feb
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 27 feb


Me encanta armar rompecabezas. Ese rush de energía que recorre todo el cuerpo cuando dos piezas encajan es adictivo, embriagante; siempre quiero más. Hay estudios que demuestran que juntar las piezas produce dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y a la sensación de logro.


Sin pelos en la lengua admito que me fascina el placer en todas sus formas, y disfruto profundamente la sensación de lograr algo que me apasiona. Para mí, conectar con el placer de forma consciente es honrar la vida, e intento hacerlo de todas las maneras posibles.

Cuando Ivonne Casado y yo nos reunimos por primera vez a jugar para crear algo juntas, yo estaba armando un rompecabezas. Duré diez minutos "dando lora" sobre el placer que me producía y sobre cómo había caído en cuenta, esa misma mañana, de que mi trabajo con el método RIETE (Revisa-Indaga-Explora-Transforma-Expresa), mi transición hacia la abogacía holística y toda mi indagación del inconsciente personal y colectivo es, en el fondo, un gran juego. Es un rompecabezas donde cada toma de consciencia es una “caída de ficha”.


En este proceso, lo que hago con el método RIETE es tomar piezas de relatos y levantar la cabeza para ver en perspectiva. Con la información que hoy tengo integrada (las leyes sistémicas y universales, las formas en que el cuerpo habla, los códigos del árbol genealógico, etc.), observo qué piezas van juntas y las uno para aclarar la figura que quiere revelarse.


El rompecabezas que estaba armando cuando nació Afrodita Alquímica
El rompecabezas que estaba armando cuando nació Afrodita Alquímica

Cuando las piezas encajan: El rompecabezas de mi misión


Hoy me mueve el propósito de contribuir a la elevación de la consciencia humana, transformando códigos de sacrificio en códigos de gozo. Me divierte explorar de qué somos capaces como humanidad si transformamos los programas de violencia, sacrificio y miedo que llevamos repitiendo en bucle desde que empezamos a poblar este planeta. Y esto lo hago a través de la abogacía holística. 


Como recordatorio para quienes me leen por primera vez, la abogacía holística consiste en:


  • Ir a la raíz inconsciente de un conflicto y operar desde allí para su disolución.


  • Servir de puente para promover relaciones humanas más conscientes, basadas en el amor y no en el miedo o el control.


  • Usar el lenguaje para crear acuerdos que cumplan con las formalidades legales, reconstruyendo el tejido social y fortaleciendo los vínculos (si quieres saber más, te invito a leer: Mi viaje de la abogacía tradicional a la holística).


Facilitar procesos de transformación haciendo consciente lo inconsciente y reprogramando los sistemas operativos obsoletos, es lo que decidí venir a experimentar en esta encarnación. No en vano soy ascendente Sagitario (quienes sepan de astrología entenderán); mi alma lo plasmó clarito en mi carta natal para recordármelo cuando estuviera lista.


Todo el tiempo que he estado explorando estas herramientas de alta consciencia (coaching jurídico, QLT™, transgeneracional, constelaciones cuánticas), me han ido cayendo las fichas del rompecabezas que mi alma vino a armar, y el camino se ha ido revelando.


Mi herencia de mente científica

He podido ver que no elegí una madre y padre científicos por casualidad (físicos y académicos los dos). Mi alma quería tener arraigado el concepto del método científico (observación, planteamiento del problema, formulación de hipótesis, experimentación, análisis de datos y conclusiones) porque ese es el proceso con el que juego una y otra vez para construir propuestas en mi etapa de emprendedora.


La herencia de la inteligencia racional me ha sido muy útil, y mi alma quería el referente del laboratorio como espacio de exploración.


La abogacía como profesión

Tampoco elegí estudiar derecho al azar; tenía un mandato ancestral de venir a liberar memorias de injusticia, de dolor y de sacrificio de mi clan para poder conectarme con el placer de estar viva (puedes leer más en: ¿Sobrevivir o Vivir Plenamente? Para qué liberar patrones y lealtades invisibles de tu clan).


Decidí conocer el sistema de justicia humana y el ejercicio de la profesión de abogado desde adentro, experimentando en mi propia realidad las consecuencias de un sistema que pide transformación a gritos. Observé por años a mis colegas, a los jueces y a los clientes, registré situaciones y conversaciones en la memoria. Esto me permite hacer un análisis de los problemas del sistema tradicional basada en la experiencia.


Mi preparación para la abogacía holística incluyó:


  • La desilusión de un proceso penal por el asesinato de mi hermana que duró veintidós años antes de prescribir, y que estuvo marcado por la corrupción y la manipulación.


  • Haber alimentado conflictos de mis clientes actuando desde la consciencia del "abogado que gana casos", incluso cuando destruye vínculos y agudiza dolores.


  • Ser una líder maltratadora con mis equipos de trabajo.


  • Experimentar la culpa que me invadía cuando actuaba deshonestamente, por ejemplo, cuando facturaba más horas a mis clientes por cumplir metas.


  • El desgaste físico y mental de ejercer mi carrera en total desconexión con mi alma, buscando una aprobación externa que nunca me llenó el corazón.


Hoy entiendo que todo eso fue una escuela, un pre-requisito para prepararme para lo que venía. Tenía que conocer aquello que venía a transformar.


También vine a nutrirme de las bondades de saber cómo funciona el Estado, aprender a usar el lenguaje para construir acuerdos y el entendimiento de estructuras complejas de negocios. 


No soy un alma que haya venido a experimentar una espiritualidad en un monasterio. Elegí ser una abogada holística que previamente fue una gran abogada corporativa para fusionar la practicidad de los negocios con el mundo de la consciencia. Nací con el sol en Tauro: no vine solo a hablar de consciencia, vine a encarnarla y anclarla en la tierra.


Por eso, al mismo tiempo que estábamos sembrando la semilla de Afrodita Alquímica, yo estaba arrancando una academia de negocios conscientes. Quería aprender las habilidades prácticas que me permitieran poner al servicio de otros lo que he integrado en mi proceso personal, de una forma sostenible y próspera. Anclar la abogacía holística con estrategia y mentalidad empresarial.


La bendición de mis ancestros 

Para convertirme en abogada holística y crear el método RIETE necesitaba pasar por la trinchera y transformar mi propia vida primero. Y cuando estuve lista, la vida se encargó de ponerme a las personas correctas, las herramientas adecuadas y de conectarme con comunidades que nutren mi evolución. Llegó la valentía, la confianza, la transparencia y el amor.


Llegó el permiso de mis clanes para hacerlo distinto. De hecho, hace unos años, en ese umbral entre el sueño y la vigilia, mis ancestros me susurraron:


"El que despierta entiende que es una ínfima pieza en el gran fractal del universo, pero sin su pieza, el rompecabezas no estaría completo. Cuando observes que encajar en un lugar cuesta, ¡Detente! Las piezas que van juntas casan sin esfuerzo… La mejor forma de honrar a tus ancestros es caminar con la libertad que brinda la consciencia. Sigue con la brújula en mano y los pies bien anclados y nada te hará falta. Te escogimos a ti para que cambies tu mundo. Así nos guiarás a todos". (Puedes leer la carta completa aquí).

Mi propia vida como laboratorio de consciencia


La gran hipótesis que hoy sostengo es que es posible tener una vida placentera y enamorarse de la experiencia humana, disfrutando de las cosas simples, sin renunciar a nuestra humanidad que, por definición, va a ser dual, contradictoria, incoherente y dolorosa a ratos.


Que no hay que temerle a la tristeza, a la rabia, a la culpa o a la vergüenza, sino tomar esas emociones como portales y transformar esos materiales pesados en sabiduría. En ese proceso, el cuerpo es el gran oráculo y la llave para transmutar la biología.


Hay varios ingredientes y fórmulas para pasar del Sacrificio al Gozo, pero encontrar la tuya es un proceso individual que exige experimentación constante.


Y justamente, el mejor espacio para poner a prueba esta hipótesis ha sido la comunidad que dimos a luz con Ivonne. Si quieres saber cómo se sintió armar este rompecabezas en la práctica, haz clic aquí para leer la segunda parte de este artículo, donde te cuento todo lo que vivimos en nuestro primer taller presencial de Afrodita Alquímica.








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